martes, 15 de diciembre de 2009

MARIDOS

Un marido, después de unos años, es ese señor que se sienta a fumar en el sofá viendo la tele a un volumen demasiado alto.
Suena a tópico pero todos suelen ver el fútbol y, sin confesarlo, se quedan un poco colgados de los programas rosas.
Tienen sus compensaciones, no crean, también hablan con nosotras cuando les preguntamos. Parece que llevasen en los genes una orden de mutismo. Si no les hablas son capaces de mirar a la tele durante horas sin tener necesidad aparente de conversación.
No es crítica, es constatación de los hechos.
No suelen quejarse del trabajo ni del jefe, pero odian discutir de los hijos. Parece que todos llevasen inscrita en la mente la famosa frase de "ya estáis otra vez" o mejor "queréis dejarlo de una vez".
Eso sí, esta generación se suele tomar muy en serio lo de la educación de sus hijos. Aprendieron a bañar bebés, a poner pañales, peleaban por dar biberones y.... después se desentendieron hasta que les pilló por sorpesa la adolescencia.
Maridos, maridos... No se sabe quién los puso ahí y cómo han llegado a ser calvos. La mayoría luce esas "cervecitas y tapitas" en la zona del cinturón.
Sin embargo, cuando los necesitas de verdad, aparece aquel compañero que elegimos hace décadas y que está dispuesto siempre a escuchar y poner un punto de ternura y comprensión a nuestras preocupaciones.
Ellos curan nuestras soledades y comparten nuestros problemas.
Ellos, si los hemos elegido bien, se han convertido en compañeros inseparables e imprescindibles.
Es un tópico quejarse de ellos porque, las que se quejan, no eligieron marido ni compañero, eligieron "una percha" porque quedaban bonitos junto a su olvidado vestido de novias.

2 comentarios:

La Meva Perdició dijo...

Uouch, sín concesiones y directo a la yugular :)

ortega dijo...

Hola Adela.
Maridos.- No es un homenaje es una realidad, yo pienso que es un vegetal, pero lo que tu dices es una realidad.
Me alegra que contestes mis comentarios por lo menos algunos pero si yo te tuteo tú no me puedes hablar de usted.

Un saludo tarifeña.