viernes, 15 de enero de 2010

HARTA DE PROHIBICIONES

Queda bonito aquello de PROHIBIDO PROHIBIR pero no deja de ser más que una frase hecha. La prohibición más frecuente es la de circular en determinado sentido por algunas calles o carreteras y, después de esa, tal vez la de "PROHIBIDO FUMAR".
Pues no, señores, yo no fumo pero no termino de entender esa persecución ante los que se comportan como chimeneas por placer y los que, contra todo pronóstico, aunque quisieran no logran dejar de fumar.
Digo yo que no veo ninguna publicidad para ayudar a estos "enfemos", a estos "adictos", anunciando ayudas para que dejen de fumar.
Claro que, es cierto que un día empezaron con el VICIO por esnobismo o por placer o por no saber lo que se hacían. Ahora no son más que unas víctimas de aquello que comenzó sin saber muy bien cuando ni cómo.
Queda muy bien hablar de nuestra salud: la de los fumadores pasivos, y queda muy bien ese afán de defendernos. Me pregunto, sin embargo, quien quiere ayudar a estos enfermos con más probabilidades de sufrir enfermedades respiratorias. ¡Ah! Ahora caigo...es que si se ponen enfermos es por su culpa, claro.
En lugar de prohibir y prohibir ¿no sería más facil, aunque más caro, invertir en campañas para que los jóvenes no empiecen a fumar y también en la Seguridad Social para que se pueda tratar a los fumadores de su adicción? Yo, personalmente, tengo la sensación de que muchos de estos apestados tienen la firme voluntad de dejarlo pero no pueden y, además, necesitan ayuda médica para hacerlo.
Como hija y mujer de fumadores compulsivos y, además, porque mi padre sí murió de una enfermedad respiratoria, tengo mucho respeto y comprensión hacia los que de una forma demasiado inconsciente se metieron en el mundo del humo y que, solo con voluntad, no han sido capaces de desengancharse.
Ya está bien de PROHIBIR y PERSEGUIR. Ya está bien de pensar sólo en la salud de los pasivos y olvidar a los activos, los que además tienen más probabilidades de generar un mayor gasto en la sanidad pública.
¿No se trabaja en la prevención más que en la curación en todas las enfermedades?
¿Por qué el tabaquismo es la excepción?
La verdad, no entiendo nada. No quiero que se persiga a estos enfermos, que se sientan discriminados, que se pise su libertad en nombre de la nuestra. Con libertad empezaron a fumar pero también empezaron, haciendo uso de su libertad, a drogarse los heroinómanos, a beber los alcoholicos.... y nadie se escandaliza cuando invertimos el dinero de todos en rehabilitarlos para la sociedad.
Claro que un fumador no va por ahí atracando, dando tumbos, agrediendo. Un fumador no representa un peligro para la comunidad y, tal vez por eso, nos atrevemos a cercarle, a aislarle, a PROHIBIRLE "convivir" con nosotros.

1 comentario:

EVA MAGALLANES dijo...

Uf, sí, es fuerte el término "apestados" pero tienes razón. Toda adicción es una enfermedad. Yo soy una de esas enfermas por el cigarro y cada vez me detesto más por eso. He logrado profundas transformaciones en mi ser, y esta cadena del cigarro es opuesta absolutamente a mi evolución. Me digo... ¿si he cambiado "cosas" mucho, pero mucho más complejas de lograr... como no puedo con esto? Y me respondo, nunca lo he intentado con el ahínco y la perseverancia que puse en mis otros cambios.
Comparto lo que dices respecto a la inversión que se realiza para ayudar a los adictos al alcohol y a las drogas, asunto vedado para los fumadores, hay tratamientos pero no están cubiertos por el sistema de salud y son muy caros. De igual modo frente al alcohol y a las drogas lo que se hace es muy insuficiente pues el alcoholismo es una pandemia y al menos en mi país está lleno de borrachos y borrachas, incluidos niños y jóvenes; con las drogas lo mismo y al ser ilegales el problema se agranda pues el narcotráfico y la persecución estéril que el estado realiza, únicamente han conseguido la proliferación de armas, de dolor y más muerte.
En lo profundo, tras toda adicción hay una situación emocional no sanada.

Te dejo un saludo fraterno desde el confín asutral!