miércoles, 28 de enero de 2009

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Llueve, detrás de los cristales llueve y llueve. Enero ha sido duro con España: inundaciones, vientos, víctimas...incluso niños. La lluvia limpia pero esta vez ha dejado desolación y muerte. Pero hay que dar gracias a la vida por habernos dado lluvia para que no nos falte el agua. Necesitamos agua para beber, para lavarnos, para vivir. Gracias a la vida que nos ha dado tanto, aunque a muchos les haya quitado demasiadas cosas. ¿Hemos pagado un precio demasiado alto por esta lluvia? El viento, que todo lo arrastra, también era bueno para llevarse todos los malos pensamientos, los malos sentimientos... Pero se ha llevado la vida de niños inocentes, de personas inocentes por delante. Demos gracias a la vida que nos ha dado tanto pero pensemos en el precio que hemos tenido que pagar por esta lluvia y este viento.

jueves, 1 de enero de 2009

Año Nuevo, vida nueva

El cántaro ha ido mucho a la fuente, pero he conseguido que no se rompa. El 2009 tiene que ser el año de arreglar las miserias cotidianas, de romper con las tristezas y de valorar las pequeñas cosas para poder merecer las más grandes.

lunes, 4 de agosto de 2008

AMANECE....Y ESO NO ES POCO



Puede que este día nos depare alegrías, momentos de incertidumbre, pasiones inesperadas, pequeñas tristezas, pensamientos y palabras infinitos. Pero amanece, que es suficiente para sentirnos vivos.

El Estrecho observa al sol resurgiendo de las cenizas que nos dejó ayer, prepara sus experiencias para que las tome en cuenta en el día venidero.

Gracias por la luz, gracias por acabar con la eternidad de la noche.

viernes, 18 de julio de 2008

Si de verdad quieres a tus hijos haz que viajen


Este fue uno de los primeros cuadros que pinté (tal vez debería decir: copié).
No soy artista, solo pinto. Todavía no me ha llegado ese maravilloso proceso de la creación. Estoy esperando a mis musas.

Levante en el Estrecho

Abre tu mente: escucha, observa todo lo que ven tus ojos, huele el olor a mar a sal y arena, acaricia la mano de un niño, el pelo de tu perro que te observa con dulzura en sus ojos, cómete un helado como si te comieras la vida, con placer, sin impaciencia, disfrutando de cada cucharada, revolviéndola en tu paladar.
El mundo está esperando que alguien lo escuche, lo mire, lo huela, lo sienta, lo paladee. No puedes disfrutar de la vida si no abres tus sentidos.
Mira ese mar revuelto por las olas, con el levante arrasando todo lo que encuentra, haciendo que la arena suba camino del cielo, pinchándote los pies como finos alfileres. Acércate a la orilla, libérate con la arena mojada.